Igualdad de Género en la ciudad
El espacio de la ciudad planificado y sus usos son reflejo de
la sociedad: sus valores, las clases sociales, la familia y el papel que juegan
los hombres y las mujeres en la sociedad. Los hombres y las mujeres asumen
diferentes comportamientos en relación al espacio, dichos comportamientos varían
histórico culturalmente según su edad, clase social y religión.
Las diferencias sobre la relación del espacio entre hombres y
mujeres han cambiado con el paso de los años, al inicio de la revolución industrial
la diferencia más notaria estaba en que el hombre estaba asignado a la producción
y se relacionaba espacialmente con los espacios públicos a su vez la mujer estaba
segregada a las funciones del hogar marginada de los espacios públicos y siendo
víctima de discriminación por parte del hombre, este patrón se ha venido
arrastrando desde civilizaciones más antiguas, Otro factor importante eran la
normas sociales impuestas, en siglos pasados eran tan estrictas para las
mujeres que decidían evitar la interacción en el espacio público para no atraer
problemas.
El espacio de la mujer ha sido fundamentalmente el espacio
doméstico, y en público se ha sido limitado a las plazas de mercado, centros
comerciales, iglesias y escuelas. Estudios analizados sobre la temática muestran que
el hombre tiene tendencia a ser dominante con las mujeres, en la actualidad las
mujeres en el espacio público son vulnerables a los ataques corporales y al
acoso verbal, violando su derecho de privacidad, situación que tiende a exagerarse
precisamente para mantenerla fuera de los lugares públicos. La mujer se
convierte en una víctima de procesos de zonificación con las tendencias de la
ciudad hacia una homogeneidad funcional de tipo social, impidiendo la
accesibilidad o señalando lo inapropiado de muchos lugares o muchos servicios
públicos vitales para la mujer.
Con respecto a la planeación de las ciudades es notorio que
la ciudad no es homogénea y el espacio público no es neutral, no tratando de
diferenciar especies entre hombres y mujeres, si no incluir espacios que no
sean segregadores, como mejoraras en el alumbrado público, el transporte,
amplitud en las banquetas, parques con juegos para niñas y la vigilancia policial.
Se proponen algunas soluciones parciales como fortalecer
institucionalmente las políticas de policía, para que los transeúntes reciban
las consecuencias por no respetar las reglas de convivencia entre géneros y la educación
ciudadana para reconocer que los lugares públicos tienen reglas, en particular
la convivencia con las mujeres en espacios públicos.
Referencia:
Páramo, P.,
& Burbano, A. M. (2011). Género y espacialidad: análisis de factores que
condicionan la equidad en el espacio público urbano. Universitas Psychologica,
10(1), 61-70.
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