jueves, 8 de noviembre de 2018


Igualdad de Género en la ciudad



El espacio de la ciudad planificado y sus usos son reflejo de la sociedad: sus valores, las clases sociales, la familia y el papel que juegan los hombres y las mujeres en la sociedad. Los hombres y las mujeres asumen diferentes comportamientos en relación al espacio, dichos comportamientos varían histórico culturalmente según su edad, clase social y religión.

Las diferencias sobre la relación del espacio entre hombres y mujeres han cambiado con el paso de los años, al inicio de la revolución industrial la diferencia más notaria estaba en que el hombre estaba asignado a la producción y se relacionaba espacialmente con los espacios públicos a su vez la mujer estaba segregada a las funciones del hogar marginada de los espacios públicos y siendo víctima de discriminación por parte del hombre, este patrón se ha venido arrastrando desde civilizaciones más antiguas, Otro factor importante eran la normas sociales impuestas, en siglos pasados eran tan estrictas para las mujeres que decidían evitar la interacción en el espacio público para no atraer problemas.

El espacio de la mujer ha sido fundamentalmente el espacio doméstico, y en público se ha sido limitado a las plazas de mercado, centros comerciales, iglesias y escuelas. Estudios analizados sobre la temática muestran que el hombre tiene tendencia a ser dominante con las mujeres, en la actualidad las mujeres en el espacio público son vulnerables a los ataques corporales y al acoso verbal, violando su derecho de privacidad, situación que tiende a exagerarse precisamente para mantenerla fuera de los lugares públicos. La mujer se convierte en una víctima de procesos de zonificación con las tendencias de la ciudad hacia una homogeneidad funcional de tipo social, impidiendo la accesibilidad o señalando lo inapropiado de muchos lugares o muchos servicios públicos vitales para la mujer. 

Con respecto a la planeación de las ciudades es notorio que la ciudad no es homogénea y el espacio público no es neutral, no tratando de diferenciar especies entre hombres y mujeres, si no incluir espacios que no sean segregadores, como mejoraras en el alumbrado público, el transporte, amplitud en las banquetas, parques con juegos para niñas y la vigilancia policial.

Se proponen algunas soluciones parciales como fortalecer institucionalmente las políticas de policía, para que los transeúntes reciban las consecuencias por no respetar las reglas de convivencia entre géneros y la educación ciudadana para reconocer que los lugares públicos tienen reglas, en particular la convivencia con las mujeres en espacios públicos.

Referencia:
Páramo, P., & Burbano, A. M. (2011). Género y espacialidad: análisis de factores que condicionan la equidad en el espacio público urbano. Universitas Psychologica, 10(1), 61-70.

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